Proyecto Lou

Lourdes se contactó conmigo después de haber intentado varios cambios en su dormitorio sin lograr sentirse a gusto. Aunque había probado distintas combinaciones, sentía que el espacio no la representaba ni le transmitía la calma que buscaba.


A partir de ese punto, comenzamos a trabajar juntas con un único objetivo claro: transformar su dormitorio en un refugio personal, funcional y acogedor, pero sin perder de vista lo que ya formaba parte de su historia.

La transformación comenzó con un cambio en la paleta de colores: pintar las paredes en tonos suaves y neutros, que aportan serenidad y amplitud visual. Luego, jugamos con textiles y texturas: ropa de cama, almohadones y cortinas que suman calidez y confort.

Cada sector fue pensado para optimizar al máximo el espacio disponible, facilitando su uso cotidiano y mejorando la funcionalidad general del ambiente. A través de la redistribución, se logró una mayor fluidez en la circulación y una sensación de orden visual que potencia el bienestar.

La propuesta también consistió en reorganizar el espacio disponible utilizando el mobiliario existente, dándole un nuevo sentido sin tener la necesidad de grandes incorporaciones. Trabajamos en sectorizar el dormitorio en tres áreas bien definidas: de descanso, de estudio y de almacenamiento.

Los renders (las imágenes representativas en 3D) reflejan esta nueva organización, donde cada rincón cumple un propósito claro sin perder armonía estética.
Un rediseño que demuestra que con una mirada integral, es posible transformar sin reemplazar. 

Luego de recibir el proyecto, Lourdes comenzó a implementar los cambios paso a paso.

Mi propuesta fue continuar la transformación de forma progresiva, respetando sus tiempos y presupuesto. Por eso entrego una guía personalizada con todos los cambios; porque no se trata de cambiar todo de inmediato, sino de avanzar de a poco, disfrutando del proceso.


El resultado es un dormitorio que conserva parte de su historia, pero que ahora se siente renovado, más funcional y preparado para acompañar nuevas etapas. Una prueba de que no siempre se necesita empezar de cero para lograr grandes cambios.


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