Proyecto Cristina

Cristina sentía que su cocina necesitaba un cambio. La propuesta fue clara: renovar sin perder la esencia del ambiente, dándole nueva vida a través de decisiones puntuales pero efectivas.


El proyecto incluyó la renovación del piso, pintura completa, la extracción de un antiguo machimbre de las paredes que restaba luminosidad, y la remoción de un mueble que no cumplía una función práctica. Además, trabajamos en potenciar la iluminación, clave para transformar tanto la estética como el uso cotidiano del espacio.

Una vez definidos los cambios, Cristina puso manos a la obra.
Comenzamos explorando distintas opciones de colores y diseños hasta encontrar el estilo que mejor se adaptaba a su cocina y a sus gustos.

Con los cerámicos ya elegidos, inició la remoción del antiguo piso, un trabajo intenso pero necesario para lograr el cambio deseado. También se extrajo el machimbre de las paredes, lo que permitió abrir visualmente el espacio, y se quitó el mueble que ya no resultaba funcional y quitaba luz.

Otro paso clave en la transformación fue elegir la pintura adecuada. Respetando el estilo original de la cocina, aportando frescura sin perder la calidez del ambiente. No se trataba sólo de renovar las paredes, sino de encontrar un tono que armonizara con los cerámicos elegidos y los muebles existentes, ya que estos no serían reemplazados. Fue un punto de equilibrio entre lo nuevo y lo que ya formaba parte de la historia del espacio.

El resultado es una cocina completamente renovada, funcional y luminosa, pensada para su día a día.

Cada elección, desde los materiales hasta la disposición del mobiliario, se hizo respetando el estilo y necesidades de Cristina y familia, sin perder de vista la calidez del hogar.


Este proyecto demuestra que con planificación, creatividad y una mirada personalizada, es posible transformar cualquier espacio, haciéndolo más práctico y agradable para quienes lo habitan.


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